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Se estabilizan los incendios de Castellón y Zamora en España

Los incendios forestales de la Vall d'Uixó (Castellón) y Fermoselle (Zamora) quedan estabilizados en España, permitiendo el regreso progresivo de los evacuados a sus hogares.

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Los dos grandes incendios forestales que mantenían en vilo a buena parte de España en los últimos días quedaron estabilizados el viernes 31 de julio de 2026: el de la Vall d’Uixó, en Castellón, y el de Fermoselle, en Zamora. Ambos siniestros, que obligaron a evacuar a miles de personas y a confinar a otras tantas, comenzaron a dar paso a un regreso progresivo de los vecinos a sus domicilios tras varios días de trabajo intenso de los servicios de extinción.

Siete días de fuego en la Vall d’Uixó

El incendio de Castellón se había declarado el sábado 25 de julio en el término de la Vall d’Uixó y, tras siete jornadas activo, dejó un balance de 9.568 hectáreas quemadas en un perímetro de 89 kilómetros. El Centro de Cooperación Operativa Integrado (Cecopi) confirmó que todos los evacuados por este fuego ya pueden volver a sus casas, incluidos los vecinos de Artana y Eslida, los últimos municipios en recuperar la normalidad tras haber sido de los más castigados por las llamas.

Para contener el incendio trabajaron más de 1.200 profesionales, respaldados por más de 30 medios aéreos, en un despliegue que reflejó la magnitud del operativo necesario para frenar el avance del fuego en una zona de orografía especialmente compleja.

Una “noche crítica” antes de la estabilización

El director operativo del incendio, Antonio Rodrigo, había advertido apenas un día antes de que sería necesario esperar unas 48 horas adicionales para evaluar la evolución del fuego antes de poder plantear siquiera su estabilización, después de calificar la jornada previa como una “noche crítica” para el operativo.

En la misma línea, el director del Puesto de Mando Avanzado (PMA), Fernando Kindelán, describió el escenario que enfrentaron los equipos como “muy complejo”, con masa forestal espesa, zonas quebradas y una orografía que dificultaba el acceso terrestre. Según explicó, la ausencia de viento resultó un factor favorable durante buena parte del operativo, aunque la concentración de humo en determinados momentos llegó a dificultar la actuación de los medios aéreos, obligando a pausas forzosas en las labores de extinción.

Fermoselle, entre el campo y la frontera con Portugal

A cientos de kilómetros de allí, en Zamora, el incendio declarado en Fermoselle —una zona eminentemente agrícola y ganadera situada muy cerca de la frontera con Portugal— también logró quedar estabilizado en su perímetro tras dos jornadas de fuego que las autoridades describieron como “complicado, intenso y con aspectos meteorológicos cambiantes”.

La estabilización permitió levantar los confinamientos decretados en Fermoselle y Fariza, así como los desalojos que afectaban a doce de los catorce pueblos evacuados por las llamas. Mámoles y Pinilla de Fermoselle fueron los dos últimos núcleos en recuperar la normalidad, cerrando así un episodio que en su momento más crítico llegó a desalojar a unos mil vecinos y a confinar a 1.500 personas en sus domicilios.

Los ancianos de Muga de Sayago, entre los más afectados

Uno de los episodios que mejor ilustra el impacto humano del incendio de Fermoselle fue el traslado preventivo de los residentes de la residencia de ancianos de Muga de Sayago, que tuvieron que ser evacuados hacia la capital zamorana ante el avance de las llamas. Ese tipo de operativos, centrados en la población más vulnerable, formaron parte del despliegue de emergencia que se mantuvo activo mientras el fuego permanecía sin control.

Un verano marcado por los grandes incendios

Los fuegos de Castellón y Zamora se suman a una temporada especialmente dura para España en materia de incendios forestales. Los siniestros de Ávila y Madrid, los mayores registrados en el país durante este verano, arrasaron en conjunto cerca de 70.000 hectáreas —50.000 de ellas solo en Ávila— antes de ser declarados “técnicamente estabilizados” por el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, unos días antes.

El propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, visitó las zonas afectadas por el incendio de Ávila, el más extenso de la temporada, mientras que la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, informó que el fuego en la sierra oeste madrileña quemó 27.000 hectáreas y destruyó cien viviendas, un balance que da cuenta de la magnitud de los daños materiales provocados por la ola de incendios de este verano.

Qué queda por delante

Con los perímetros de Castellón y Zamora ya estabilizados, el trabajo de los equipos de emergencia se traslada ahora a las labores de remate y vigilancia, fundamentales para evitar reactivaciones en las zonas todavía calientes. En paralelo, las administraciones autonómicas y locales deberán iniciar la evaluación de daños materiales y ambientales, un proceso que en episodios de esta magnitud suele extenderse durante semanas y que resulta clave para activar las ayudas a los vecinos y agricultores afectados por el paso del fuego.