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Rumanía derriba por primera vez un dron ruso que violó su espacio aéreo

Un caza F-16 rumano derribó un dron Shahed de fabricación iraní que violó el espacio aéreo cerca de Buzău, en la primera intercepción de este tipo en el país.

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Caza F-16 rumano interceptó un dron sobre una zona despoblada de Buzău

Un F-16 rumano derriba el dron sobre Buzău

Rumanía derribó por primera vez un dron que había penetrado sin autorización en su espacio aéreo, en una operación ejecutada por un caza F-16 de la Fuerza Aérea rumana. La intercepción se produjo sobre una zona deshabitada próxima a la localidad de Padina, en el condado de Buzău. El presidente rumano, Nicușor Dan, confirmó la intervención militar y destacó que el incidente activó los protocolos de seguridad nacionales y de la OTAN.

Tras detectarse la incursión, las autoridades ordenaron el despegue de varios F-16 y de aeronaves de la OTAN para vigilar la situación, y se enviaron avisos de emergencia mediante el sistema RO-Alert a la población de las zonas afectadas. El Ministerio de Defensa rumano informó que se recuperaron restos del dron y del misil interceptor en los condados de Buzău y Brăila para su análisis.

Un dron Shahed de fabricación iraní

Horas después, la Fiscalía General confirmó que el aparato destruido correspondía a un dron Shahed, de fabricación iraní y de uso habitual por Rusia en sus ataques contra Ucrania. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, felicitó al Ejército rumano y subrayó la importancia de proteger las fronteras exteriores de la Unión Europea y de la OTAN.

El ministro de Exteriores de Ucrania, Andrii Sibiha, condenó la incursión y afirmó que refleja “el desprecio del Kremlin por el derecho internacional”. Días después, Rumanía derribó un tercer dron sobre su espacio aéreo y convocó al embajador de Rusia, calificando el hecho de “inadmisible e intolerable”.

El episodio se suma a una serie de incursiones de drones rusos sobre el espacio aéreo de países miembros de la OTAN registradas en las últimas semanas, lo que ha elevado la tensión en el flanco oriental de la Alianza Atlántica y reavivado el debate sobre la necesidad de reforzar la vigilancia y las capacidades de defensa antiaérea en la región.