Wall Street cierra en rojo tras la decisión de la Fed sobre tasas
El Dow Jones cayó 2,19% después de que la Reserva Federal mantuviera las tasas de interés sin cambios, en medio de tensiones geopolíticas entre EE.UU. e Irán.
Wall Street cerró en rojo el miércoles 29 de julio de 2026, en una de las jornadas más volátiles de las últimas semanas, después de que la Reserva Federal (Fed) decidiera mantener sin cambios los tipos de interés en el rango de 3,5% a 3,75%. El Dow Jones de Industriales se desplomó 2,19%, un retroceso de 1.152 puntos que lo dejó en 51.594 unidades y que representó su mayor caída desde abril de 2025.
Un cierre generalizado a la baja
El golpe no se limitó al Dow Jones. El S&P 500 perdió 1,51% hasta los 7.316 puntos, mientras que el Nasdaq, de fuerte componente tecnológico, retrocedió 1,74% hasta las 24.442 unidades. La magnitud de las pérdidas, extendidas a los tres principales índices, reflejó una combinación de factores que pusieron nerviosos a los inversores casi al mismo tiempo: la lectura del mercado sobre la política monetaria de la Fed y una escalada de tensión geopolítica en Medio Oriente.
La Fed, atrapada entre la cautela y las dudas
La decisión de mantener las tasas sin cambios marcó la quinta reunión consecutiva en la que el banco central estadounidense optó por no mover el costo del dinero. Sin embargo, la resolución no fue unánime: tres miembros del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) votaron en contra, al considerar que era necesaria una subida de un cuarto de punto porcentual para contener mejor las presiones inflacionarias.
Según recogió CNBC, el mercado interpretó ese voto discrepante como una señal de que la Fed podría estar quedándose atrás en su lucha contra la inflación, una lectura que alimentó buena parte de la inquietud bursátil de la jornada. Jim Caron, de Morgan Stanley Investment Management, ofreció una lectura más matizada del comportamiento del banco central. “Pero es poco probable que la Fed vaya a subir los tipos de interés hasta el punto de perjudicar gravemente a los mercados”, explicó Caron, para quien la entidad está optando conscientemente por la paciencia antes que por movimientos abruptos.
Irán dispara misiles contra una base de EE.UU. en Jordania
En paralelo a la decisión de la Fed, el frente geopolítico añadió un ingrediente adicional de nerviosismo a los mercados. Ese mismo miércoles, Irán lanzó misiles balísticos contra una base aérea estadounidense en Jordania. El Comando Central de Estados Unidos (Centcom) informó que todos los proyectiles fueron interceptados, sin víctimas ni daños reportados, pero el ataque bastó para reactivar los temores sobre una escalada mayor en la región.
La respuesta no se hizo esperar: Estados Unidos y Arabia Saudí atacaron posiciones de grupos alineados con Irán en el este de Irak, un movimiento que intensificó todavía más el conflicto regional y que los operadores de mercado interpretaron como el inicio de una fase de mayor confrontación directa entre Washington y Teherán.
El petróleo reacciona con fuerza
La tensión en Medio Oriente tuvo un correlato inmediato en el mercado energético. Tras tres jornadas consecutivas de caídas, el precio del petróleo WTI subió con fuerza un 6,56%, hasta los 84,46 dólares el barril, en una reacción típica de los mercados de materias primas ante el riesgo de que un conflicto armado interrumpa el flujo de crudo desde una de las regiones productoras más importantes del planeta.
Los semiconductores, entre los más golpeados
En el plano corporativo, el sector de los semiconductores volvió a sufrir una jornada particularmente dura. Micron se desplomó más de 9,94%, AMD cayó 5,51%, Marvell Technology perdió 6,34%, Lam Research retrocedió 6,4% y Nvidia cerró con una caída de 3,55%. El común denominador detrás de estas pérdidas fue la creciente inquietud de los inversores sobre el retorno real de las cuantiosas inversiones realizadas en inteligencia artificial, además del temor a una mayor competencia proveniente de China en el segmento de chips avanzados.
La mirada puesta en los resultados trimestrales
Buena parte de la cautela del mercado también respondió a la expectativa por los resultados corporativos que se conocerían en las horas siguientes. Meta y Microsoft tenían previsto presentar sus cifras trimestrales tras el cierre de esa misma sesión, mientras que Apple y Amazon debían hacerlo el jueves. Con cuatro de las compañías más grandes del mundo reportando resultados en un lapso de apenas 24 horas, los inversores prefirieron reducir exposición antes de conocer un flujo de información que podría redefinir el rumbo de corto plazo del mercado.
Refugio en el oro y presión sobre los bonos largos
En medio de la turbulencia, los activos refugio mostraron comportamientos dispares. El oro se revalorizó 0,35% hasta los 4.113 dólares la onza, y la plata subió 0,24% hasta los 57,67 dólares la onza, en la búsqueda habitual de protección ante la incertidumbre. Sin embargo, la deuda de largo plazo de Estados Unidos sufrió presión vendedora: el rendimiento del bono del Tesoro a 10 años sumó casi 7 puntos básicos hasta 4,57%, mientras que el bono a 30 años avanzó 10,5 puntos básicos hasta 5,201%, llegando a tocar en algún momento de la sesión 5,244%, su nivel más alto desde julio de 2007.
Lo que viene
Con la Fed manteniendo su postura de cautela, el petróleo reaccionando al alza por el riesgo geopolítico y una batería de resultados corporativos de gigantes tecnológicos por conocerse, los próximos días se perfilan decisivos para determinar si la volatilidad de esta jornada fue un episodio puntual o el inicio de una fase más prolongada de nerviosismo en los mercados. La atención de los inversores estará puesta tanto en las cifras que reporten Meta, Microsoft, Apple y Amazon como en la evolución del enfrentamiento entre Estados Unidos e Irán, dos frentes que, combinados, tienen capacidad de seguir moviendo con fuerza tanto a Wall Street como a los mercados de materias primas.