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Marruecos reconoce 40.000 entradas de migrantes en la crisis de Ceuta

Marruecos admite 40.000 entradas de migrantes a España en plena crisis de Ceuta, mientras Rabat atribuye el fenómeno a mafias y desinformación sobre un fallo judicial.

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Migrantes cruzando la frontera hacia Ceuta durante la crisis migratoria de agosto de 2026

Marruecos ha reconocido oficialmente que cerca de 40.000 migrantes lograron entrar a territorio español durante los últimos días, en el marco de la crisis migratoria que ha puesto a Ceuta en el centro de la agenda política europea. El reconocimiento, formulado por fuentes del Gobierno marroquí, llega en un momento en que la ciudad autónoma española intenta recuperar la normalidad tras varias jornadas de cruces masivos y tensión en el perímetro fronterizo.

Rabat apunta a las mafias y a la desinformación

Las autoridades marroquíes han evitado, hasta ahora, asumir una responsabilidad directa sobre el origen de la crisis. En su lugar, atribuyen el fenómeno a una combinación de factores: la acción de redes de trata de personas que habrían organizado y facilitado los cruces masivos, una ola de desinformación difundida a través de redes sociales, y una interpretación equivocada de una sentencia reciente del Tribunal Supremo de España vinculada a las denominadas “devoluciones en caliente”.

Según la versión que maneja Rabat, miles de personas —muchas de ellas procedentes de países subsaharianos, pero también ciudadanos marroquíes— habrían entendido, erróneamente, que el fallo judicial abría una ventana legal para cruzar sin consecuencias hacia territorio español. Esa lectura, alimentada por mensajes virales y por mafias que cobran a los migrantes por organizar el paso, habría desencadenado la avalancha de cruces registrada en los días previos.

La situación en Ceuta se estabiliza

Tras el pico de tensión, la situación en el perímetro fronterizo de Ceuta se ha ido normalizando de forma progresiva. Las autoridades españolas han reforzado la vigilancia en los puntos más sensibles, mientras continúan los trabajos de identificación y, en su caso, retorno de quienes cruzaron de forma irregular. El goteo de nuevas llegadas se ha reducido de manera notable en comparación con los momentos más críticos de la crisis, aunque persiste la preocupación por la capacidad de acogida de la ciudad autónoma, cuyos recursos se vieron desbordados durante los episodios de mayor afluencia.

Desconfianza en Bruselas hacia la gestión de Sánchez

La crisis de Ceuta no ha pasado inadvertida en Bruselas. Un bloque de 22 países de la Unión Europea, con Italia y Dinamarca a la cabeza, ha mostrado abiertamente su desconfianza hacia la manera en que el Gobierno de Pedro Sánchez ha gestionado el episodio. Ese grupo de países prepara ya su posición de cara a una próxima cumbre europea centrada en política de fronteras, en la que previsiblemente se debatirá el manejo español de la crisis y sus implicaciones para el resto del bloque comunitario, especialmente en lo relativo al reparto de responsabilidades migratorias entre socios.

El Gobierno español, por su parte, ha optado por el silencio en los últimos días. Ni la Moncloa ni el Ministerio del Interior han emitido nuevas declaraciones públicas sobre la crisis desde que la situación comenzó a estabilizarse, una circunstancia que contrasta con la intensidad del debate que el episodio ha generado tanto dentro como fuera de España.

Una relación bilateral condicionada por la economía

Cualquier tentación de escalar el tono diplomático entre Madrid y Rabat choca con una realidad económica difícil de ignorar: Marruecos es el principal socio comercial de España en la región, con un intercambio comercial que supera los 22.000 millones de euros anuales. Esa interdependencia económica actúa como un freno natural a las tensiones políticas y explica, en buena medida, la cautela con la que ambos gobiernos han manejado públicamente el episodio.

Los datos contradicen la sensación de crisis generalizada

Pese a la magnitud de lo ocurrido en Ceuta, las cifras generales de migración irregular hacia Europa no respaldan la idea de un desborde continental. Según datos de Frontex y del Ministerio del Interior español, la migración irregular ha caído un 37% en 2026 respecto al año anterior, una tendencia a la baja que contrasta con la percepción de emergencia que ha generado el episodio ceutí en la opinión pública y en buena parte de la clase política europea.

Trump entra en el debate

El episodio también ha tenido eco al otro lado del Atlántico. El presidente estadounidense, Donald Trump, se refirió públicamente a la crisis migratoria española, advirtiendo que algo similar “nos va a pasar a nosotros en tres años si el bando equivocado llega al poder”. Las declaraciones, pronunciadas en el contexto del intenso debate migratorio que atraviesa Estados Unidos, muestran cómo el episodio de Ceuta ha trascendido el ámbito bilateral hispano-marroquí para convertirse en un argumento más dentro de la discusión global sobre control de fronteras.

Qué puede pasar ahora

En el corto plazo, la atención se centrará en la cumbre europea sobre fronteras, donde el bloque liderado por Italia y Dinamarca buscará imponer un tono más crítico hacia la gestión española. Madrid, mientras tanto, deberá equilibrar la necesidad de responder a las críticas europeas sin deteriorar una relación con Rabat de la que depende buena parte de su comercio exterior y de la cooperación en materia de control fronterizo. La cifra de 40.000 entradas reconocida por Marruecos seguirá siendo, previsiblemente, el dato de referencia en ese debate, incluso cuando las estadísticas de fondo apunten a una tendencia migratoria en descenso.