Cuba sufre su sexto apagón nacional del año 2026
Cuba sufrió un nuevo apagón nacional el domingo, el sexto colapso total de su sistema eléctrico en 2026, apenas 24 horas después de otro corte que afectó a cinco provincias.

Cuba volvió a quedar a oscuras. El domingo 2 de agosto por la noche, la isla sufrió una “desconexión total” de su Sistema Eléctrico Nacional, según informó la empresa estatal Unión Eléctrica (UNE), en lo que constituye el sexto apagón nacional generalizado registrado en lo que va de 2026. El corte dejó sin suministro a gran parte del país, incluida la capital, La Habana, apenas 24 horas después de otro incidente que había dejado a oscuras a cinco de las 15 provincias cubanas.
Una crisis que se repite sin tregua
El nuevo colapso llegó en pleno verano caribeño, cuando miles de personas permanecían en las calles de La Habana buscando aliviar las altas temperaturas propias de la temporada. El apagón los sorprendió de golpe, replicando una escena que se ha vuelto habitual para los cubanos en los últimos años: calles y viviendas completamente a oscuras, comercios cerrados y una incertidumbre generalizada sobre cuándo regresará la electricidad.
El Ministerio de Energía informó que “se estaban aplicando los protocolos para reactivar la red” con el objetivo de restablecer el suministro en todo el territorio nacional, aunque no ofreció una estimación de tiempo. La cifra de seis apagones nacionales en apenas siete meses de 2026 se suma a los cinco colapsos generalizados que ya se habían registrado entre finales de 2024 y el cierre de 2025, lo que eleva a once los grandes cortes que ha sufrido el sistema eléctrico cubano desde entonces.
Una infraestructura al límite
Detrás de la sucesión de apagones hay un problema estructural que las autoridades cubanas reconocen desde hace años: las siete centrales termoeléctricas que sostienen la mayor parte de la generación eléctrica nacional superan los 40 años de funcionamiento y presentan distintos niveles de deterioro. Buena parte de esa infraestructura fue construida con tecnología soviética y nunca recibió las inversiones necesarias para una renovación integral.
A la obsolescencia de las plantas se suma la escasez crónica de combustible. Según el régimen cubano, el embargo económico impuesto por Estados Unidos limita el acceso regular del país a los suministros necesarios para mantener en funcionamiento sus centrales. Washington autorizó este año el ingreso de un único petrolero ruso, cargado con 100.000 toneladas de crudo, que arribó a la isla en marzo, pero esas reservas ya se agotaron por completo, según reconocen fuentes oficiales cubanas.
Más sanciones, menos inversión extranjera
La administración de Donald Trump intensificó además las sanciones contra empresas estatales cubanas durante este año, lo que provocó que varias compañías extranjeras suspendieran sus operaciones en la isla, de acuerdo con lo señalado por el propio régimen cubano. La Habana sostiene que las sanciones estadounidenses constituyen el principal factor detrás del deterioro del sistema eléctrico nacional, mientras que Washington atribuye la crisis energética a problemas de gestión económica interna y al estado general de la infraestructura cubana, en un cruce de responsabilidades que se repite con cada nuevo apagón.
El impacto en la vida cotidiana
Cada corte de electricidad en Cuba no solo deja a oscuras hogares y comercios: también reduce el suministro de agua potable, debido a la paralización de los sistemas de bombeo que dependen de la red eléctrica. En pleno verano, la falta de energía además deja sin funcionamiento ventiladores y sistemas de refrigeración, agravando las condiciones de vida de una población que ronda los 9,4 millones de habitantes.
Las interrupciones prolongadas también dificultan la conservación de alimentos en hogares y comercios, limitan la actividad económica cotidiana y afectan directamente el funcionamiento de hospitales, escuelas y otras instalaciones esenciales que dependen de un suministro eléctrico continuo para operar con normalidad.
Reformas económicas en medio de la crisis
Frente a este escenario de deterioro sostenido, el régimen cubano impulsó en los últimos meses reformas orientadas a introducir mecanismos de libre mercado, con el objetivo declarado de fortalecer la economía y generar nuevas fuentes de ingresos que permitan atender las dificultades estructurales del país. Sin embargo, los resultados de esas medidas aún no se traducen en una mejora visible del sistema eléctrico, que sigue mostrando signos de fragilidad extrema ante cualquier variación en la demanda o en el suministro de combustible.
Qué sigue
Con el sistema eléctrico nacional sometido a una presión constante y sin señales claras de una renovación integral de las centrales termoeléctricas en el corto plazo, los cubanos enfrentan la posibilidad de que los apagones generalizados continúen repitiéndose en los próximos meses. La combinación de infraestructura envejecida, escasez de combustible y sanciones internacionales configura un escenario en el que cada nuevo colapso energético profundiza el desgaste social y económico de una isla que atraviesa uno de los períodos más complejos de su historia energética reciente.