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EE.UU. condena a Nicaragua por eliminar las elecciones

EE.UU. condena el anuncio de Daniel Ortega de eliminar las elecciones en Nicaragua y advierte sobre un grave retroceso democrático en Centroamérica.

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Daniel Ortega, presidente de Nicaragua, durante un acto oficial

El Departamento de Estado de Estados Unidos condenó el anuncio del presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, de eliminar el proceso electoral en el país centroamericano. Washington calificó la medida como un “retroceso democrático” y una nueva muestra de consolidación autoritaria por parte del mandatario nicaragüense.

El contexto de una democracia erosionada

Ortega, en el poder desde 2007 tras un primer mandato en los años ochenta, ha sido señalado reiteradamente por organismos internacionales —entre ellos la Organización de los Estados Americanos y varias misiones de observación electoral— por debilitar las instituciones democráticas del país. Desde 2018, año en que una ola de protestas fue reprimida con dureza, el gobierno nicaragüense ha cerrado medios de comunicación, inhabilitado a partidos opositores y encarcelado o exiliado a decenas de dirigentes políticos y sociales. Las últimas elecciones generales, celebradas sin observadores internacionales independientes ni competencia real, ya habían sido cuestionadas por buena parte de la comunidad internacional.

La reacción de Washington

La condena de Estados Unidos se suma a una larga lista de sanciones y declaraciones críticas contra el círculo cercano a Ortega y a su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo. Funcionarios estadounidenses advirtieron que la eliminación del proceso electoral “cierra la última vía institucional” que quedaba para un eventual cambio de gobierno por la vía pacífica, y reiteraron su respaldo a la oposición nicaragüense en el exilio.

Impacto regional

Analistas consultados por medios centroamericanos advierten que la medida podría profundizar el aislamiento diplomático de Managua y agravar la crisis migratoria, ya que miles de nicaragüenses han salido del país en los últimos años huyendo de la persecución política y la falta de oportunidades económicas. La decisión también reaviva el debate sobre el papel de los organismos regionales, como la OEA, que hasta ahora no han logrado revertir el deterioro institucional en Nicaragua.

Por el momento, el gobierno de Ortega no ha respondido públicamente a las críticas de Washington, en línea con su práctica habitual de descartar las presiones externas como “injerencia” en asuntos internos.

Fuentes: Diario Libre.