Keiko Fujimori asume la presidencia de Perú y hace historia
Keiko Fujimori juró como primera presidenta electa de Perú, en un balotaje ajustado, con líderes regionales presentes y promesas de mano dura contra la criminalidad.

Keiko Sofía Fujimori Higuchi asumió el martes 28 de julio de 2026 la presidencia de Perú para el período 2026-2031, convirtiéndose en la primera mujer elegida por voto popular en la historia del país. La lideresa de Fuerza Popular ganó el balotaje de junio por un margen mínimo de 49.641 votos (50,135% frente a 49,865%) frente al izquierdista Roberto Sánchez, tras haber perdido tres balotajes previos, en 2011, 2016 y 2021.
Una jornada cargada de simbolismo
La ceremonia se realizó el mismo día en que su padre, el fallecido expresidente Alberto Fujimori, asumió el cargo hace 36 años, y coincidió además con el Día de la Independencia del Perú. La jornada incluyó una misa Te Deum en la Catedral de Lima, la juramentación ante el Congreso bicameral —a cargo del presidente del Parlamento, Miguel Torres— y la toma de juramento de su gabinete de 19 ministerios en el Palacio de Gobierno.
El vicepresidente Luis Galarreta asumió como presidente del Consejo de Ministros, mientras que el economista Elmer Cuba, exdirector del Banco Central de Reserva, fue designado ministro de Economía. En su discurso, Fujimori prometió combatir con mano dura la creciente criminalidad —los homicidios pasaron de 1.000 en 2018 a 2.600 en 2025— y enfrentar el fenómeno de El Niño, previsto como el más intenso desde 1998.
Líderes regionales y llamado a la reconciliación
A la ceremonia asistieron el rey Felipe VI de España y los presidentes Javier Milei (Argentina), José Antonio Kast (Chile), Rodrigo Paz (Bolivia), Daniel Noboa (Ecuador) y Yamandú Orsi (Uruguay), entre otros líderes de la región. Estados Unidos envió al vicesecretario de Estado, Christopher Landau, en representación del presidente Donald Trump.
En su mensaje, Fujimori llamó a la “reconciliación nacional” y afirmó que “pensar distinto no nos hace enemigos”. Sin embargo, su rival Roberto Sánchez rechazó el gesto y volvió a cuestionar la legitimidad del proceso electoral que la llevó al poder, en un contexto político que anticipa una gestión con la oposición dividida y bajo estrecha vigilancia sobre el cumplimiento de sus promesas de campaña.