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Hamás acepta acuerdo de desarme y retirada israelí de Gaza

Hamás aceptó un acuerdo impulsado por Trump para su desarme total y la retirada gradual de Israel de Gaza, aunque el ministro Ben Gvir lo calificó de "inaceptable".

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Desplazados palestinos hacen fila para recibir alimentos donados en Khan Yunis, sur de la Franja de Gaza

Hamás afirmó este viernes 31 de julio que aceptó un acuerdo para poner fin a la guerra en la Franja de Gaza que incluye su desarme total y la retirada gradual del Ejército israelí del territorio palestino, un anuncio que reavivó las esperanzas de una paz duradera tras casi tres años de conflicto, aunque generó fuertes resistencias dentro del propio gabinete israelí.

Un anuncio impulsado desde Washington

El presidente estadounidense Donald Trump anunció que el “Consejo de la Paz”, un grupo de trabajo internacional creado bajo su dirección, había alcanzado un acuerdo para el “desarme completo” de Hamás. Según Trump, Israel se retirará de Gaza “una vez completado el desarme” y calificó el pacto como “un paso crucial hacia el gobierno de Gaza por parte de un nuevo gobierno palestino”.

Desde Camp David, el mandatario fue más allá al describir el clima entre Washington y Tel Aviv: “Tenemos un entendimiento con Israel. Israel está muy contento con esto. Israel nos ayudó y ha sido muy bueno al respecto”. El Consejo de la Paz confirmó en la red social X que Hamás “aceptó una hoja de ruta detallada para implementar las siguientes fases del alto el fuego en Gaza” y adelantó que “pronto comenzará una transición gradual”.

La versión de Hamás

Dos altos cargos de Hamás, que hablaron bajo condición de anonimato, confirmaron a agencias internacionales el acuerdo alcanzado con Israel y expresaron su expectativa de que los mediadores internacionales y el propio Consejo de la Paz garanticen su cumplimiento efectivo. El negociador Ghazi Hamad fue el encargado de explicar públicamente la posición del grupo islamista.

“Estamos haciendo concesiones por el bien de nuestro pueblo en la Franja de Gaza, para salvarlo de la muerte y el desplazamiento”, declaró Hamad, quien además precisó que “Israel no intervendrá en la cuestión del desarme”. Según el negociador, esa tarea recaerá en el Comité Nacional para la Administración de Gaza (NCAG), un órgano de tecnócratas palestinos que Hamás había impulsado a comienzos de julio al anunciar la disolución del comité que administraba los asuntos civiles del territorio desde 2007.

Las dudas sobre una retirada real

Pese al optimismo de Washington, distintos analistas dudan de que Israel, que controla actualmente más del 60% de la Franja de Gaza, esté dispuesto a replegarse con la rapidez que sugiere el anuncio. Muhamad Shehada, investigador del Consejo Europeo de Relaciones Internacionales, fue tajante al respecto: “Con la proximidad de las elecciones legislativas de octubre, no hay manera de que Netanyahu autorice una retirada o reconstrucción en Gaza, eso equivaldría a un suicidio político”.

Una fuente política israelí, consultada en paralelo, remarcó que no habrá “ninguna retirada” sin un “verdadero desarme” de Hamás, uno de los principales obstáculos que ha impedido hasta ahora poner fin definitivo a la guerra pese al alto el fuego vigente desde octubre.

El rechazo de la ultraderecha israelí

El ministro de Seguridad Nacional, el ultraderechista Itamar Ben Gvir, calificó el acuerdo de “inaceptable”. En un mensaje difundido por Telegram, sostuvo que detener los combates “equivale a aceptar que Hamas prepare la próxima masacre”, en clara referencia a los ataques del 7 de octubre de 2023, que dejaron 1.221 muertos y 251 secuestrados en territorio israelí y que dieron origen a la actual guerra.

La postura de Ben Gvir refleja las tensiones internas dentro de la coalición de gobierno israelí, donde sectores más duros consideran que cualquier concesión a Hamás sin garantías absolutas de desarme representa un riesgo inaceptable para la seguridad del país.

Un saldo de guerra devastador

La represalia militar israelí desatada tras el ataque de 2023 dejó, según el Ministerio de Salud de Gaza, más de 73.000 muertos en el enclave palestino. La violencia no cesó ni siquiera tras los sucesivos acuerdos de tregua: el jueves previo al anuncio, bombardeos israelíes mataron al menos a cuatro personas, entre ellas dos niños, un recordatorio de la fragilidad de cada pacto alcanzado hasta ahora.

La reacción de la ONU

El secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, calificó el acuerdo como “la única buena noticia” en Medio Oriente y pidió que los combates terminen “en todos los frentes” de la región, en una referencia directa también a la guerra entre Israel e Irán que estalló en febrero y que sigue marcando la agenda geopolítica de la zona.

Qué sigue

El anuncio abre una fase de incertidumbre sobre los tiempos reales de implementación. Mientras el Consejo de la Paz promete una “transición gradual” y Hamás insiste en que las decisiones sobre el desarme quedarán en manos del NCAG y no de Israel, el rechazo de figuras como Ben Gvir anticipa que el proceso enfrentará resistencia política dentro del propio gabinete de Netanyahu. La proximidad de las elecciones legislativas de octubre en Israel será, según los analistas consultados, el factor que más condicione la velocidad —y la profundidad— de cualquier retirada efectiva del territorio palestino.